La ley reguladora de la enseñanza , conocida como Ley Moyano, fue una ley española impulsada en 1857 por el gobierno moderado. Incorporó buena parte del Proyecto de Ley de Instrucción Pública del 9 de diciembre de 1855, elaborado durante el Bienio Progresista por el Ministro de Fomento Manuel Alonso Martínez.. La ley Moyano fue el fundamento del ordenamiento legislativo en el sistema educativo español durante más de cien años. Consistía en iniciativas legislativas promovidas por Claudio Moyano. § La Ley de Bases de 17 de agosto de 1857, que autorizó al gobierno a formular y promulgar una ley de instrucción pública. § La Ley de Instrucción Pública de 9 de septiembre de 1857. Con esta ley se intentó mejorar la deplorable condición de la educación en España, uno de los países europeos con mayor tasa de analfabetismo en esa década, organizando los tres niveles de la primera enseñanza:
§ enseñanza primaria en teoría obligatoria hasta los 12 años y gratuita para los que no pudieran pagarla, pero que en la práctica dependerá de la iniciativa de los municipios o de la iniciativa privada.
§ La segunda enseñanza (enseñanza media en la que se prevé la apertura de institutos de bachillerato y escuelas normales de magisterio en cada capital de provincia además de permitir la enseñanza privada en los colegios religiosos, que recibirán especial consideración). § La enseñanza superior con las universidades (cuya gestión se reserva al Estado). Las líneas fundamentales de la ley Moyano pervivieron hasta la Ley General de Educaciónque estableció la escolarización obligatoria hasta los 14 años.
Durante el largo período de gobierno socialista (1982-1996) se produjeron importantes cambios en todos los órdenes de la sociedad y la política española. En el primer gobierno socialista, el Ministerio de Educación, dirigido por
José María Maravall, se propuso un ambicioso plan de reforma de la educación; se planteaba un triple reto que, según las propias palabras de este ministro, tenía como objetivos: la universalización de la educación gratuita y obligatoria a una franja de edad similar a la establecida en los países europeos; hacer del sistema educativo un instrumento para neutralizar las desigualdades sociales; y, por último, promover una reforma de métodos y contenidos de programas y pedagogías, capaces de mejorar los resultados de la población escolar.
Estos objetivos fueron los ejes que informaron las principales leyes promulgadas por los gobiernos socialistas: la Ley Orgánica del Derecho a la Educación (LODE) y la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE). La LODE fijaba los derechos a la educación, recogidos en la Constitución, y establecía un sistema de gestión de los centros poco homologable a la legislación europea, a excepción de los cambios que, en este aspecto, se legislaron en Italia durante los años setenta. Por otra parte, la LODE consolidaba una doble red de centros: una pública (escuelas e institutos) y una privada, mantenida con fondos públicos (colegios concertados), en los que se financiaban las plazas escolares de los niños desde los seis a los catorce años y, a partir de los años noventa, desde los seis a los dieciséis años.
Desde el punto de vista de la ordenación del sistema, la LOGSE fue la segunda ley que se elaboró para conseguir los objetivos antes citados. Esta nueva ley incorporó cambios sustanciales en el ordenamiento legal de la educación; el más importante de todos ellos fue adaptar el sistema educativo español a los modelos de ordenación más comunes en los países europeos, y garantizar el derecho a la educación, desde los 6 a los 16 años, a todos los niños y jóvenes. Pero otros aspectos, más relacionados con los temas pedagógicos, fueron motivo de polémica desde su aparición. El más criticado por amplios sectores del profesorado fue el adscribir las prescripciones curriculares y la orientación general de la acción didáctica a determinadas corrientes de la psicología educativa. Este hecho, que supuso confundir una reforma política, con evidentes consecuencias sociales, con la aplicación, de modo prescriptivo, de modelos didácticos o sistemas psicopedagógicos, tuvo consecuencias negativas para la aceptación mayoritaria de la Reforma de una parte importante del profesorado. Se intentó ir más allá de la ordenación para intentar imponer estilos de enseñanza, de programación didáctica, de concepción del aprendizaje, etc., basándose en una supuesta autoridad pedagógica de la Administración. Un hecho insólito en la ordenación de los países democráticos avanzados, que dejan las decisiones sobre estas cuestiones para el ámbito profesional, el académico o el científico.
Una novedad importante que incorporó la LOGSE fue la concepción del nuevo sistema en la etapa de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) como un modelo no selectivo, ni competitivo. Se optó, y así figuraba en los textos ministeriales, por lo que se ha venido denominando en los tratados de políticas públicas de educación como «un modelo de educación comprensiva». De una manera, quizá algo simplista, se puede definir este concepto como un sistema que pretende enseñar las mismas cosas, con los mismos objetivos, a todos los alumnos, en las mismas clases. En este sentido, la ESO se conformó mucho más como una prolongación de la Educación Primaria (o Básica),que como un estudio con perfil propio y diferenciado de la etapa educativa anterior.
La ley Moyano fue el fundamento del ordenamiento legislativo en el sistema educativo español durante más de cien años. Consistía en iniciativas legislativas promovidas por Claudio Moyano.
§ La Ley de Bases de 17 de agosto de 1857, que autorizó al gobierno a formular y promulgar una ley de instrucción pública.
§ La Ley de Instrucción Pública de 9 de septiembre de 1857.
Con esta ley se intentó mejorar la deplorable condición de la educación en España, uno de los países europeos con mayor tasa de analfabetismo en esa década, organizando los tres niveles de la primera enseñanza:
§ enseñanza primaria en teoría obligatoria hasta los 12 años y gratuita para los que no pudieran pagarla, pero que en la práctica dependerá de la iniciativa de los municipios o de la iniciativa privada.
§ La segunda enseñanza (enseñanza media en la que se prevé la apertura de institutos de bachillerato y escuelas normales de magisterio en cada capital de provincia además de permitir la enseñanza privada en los colegios religiosos, que recibirán especial consideración).§ La enseñanza superior con las universidades (cuya gestión se reserva al Estado).
Las líneas fundamentales de la ley Moyano pervivieron hasta la Ley General de Educación que estableció la escolarización obligatoria hasta los 14 años.
Durante el largo período de gobierno socialista (1982-1996) se produjeron importantes cambios en todos los órdenes de la sociedad y la política española. En el primer gobierno socialista, el Ministerio de Educación, dirigido por
José María Maravall, se propuso un ambicioso plan de reforma de la educación; se planteaba un triple reto que, según las propias palabras de este ministro, tenía como objetivos: la universalización de la educación gratuita y obligatoria a una franja de edad similar a la establecida en los países europeos; hacer del sistema educativo un instrumento para neutralizar las desigualdades sociales; y, por último, promover una reforma de métodos y contenidos de programas y pedagogías, capaces de mejorar los resultados de la población escolar.
Estos objetivos fueron los ejes que informaron las principales leyes promulgadas por los gobiernos socialistas: la Ley Orgánica del Derecho a la Educación (LODE) y la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE). La LODE fijaba los derechos a la educación, recogidos en la Constitución, y establecía un sistema de gestión de los centros poco homologable a la legislación europea, a excepción de los cambios que, en este aspecto, se legislaron en Italia durante los años setenta. Por otra parte, la LODE consolidaba una doble red de centros: una pública (escuelas e institutos) y una privada, mantenida con fondos públicos (colegios concertados), en los que se financiaban las plazas escolares de los niños desde los seis a los catorce años y, a partir de los años noventa, desde los seis a los dieciséis años.
Desde el punto de vista de la ordenación del sistema, la LOGSE fue la segunda ley que se elaboró para conseguir los objetivos antes citados. Esta nueva ley incorporó cambios sustanciales en el ordenamiento legal de la educación; el más importante de todos ellos fue adaptar el sistema educativo español a los modelos de ordenación más comunes en los países europeos, y garantizar el derecho a la educación, desde los 6 a los 16 años, a todos los niños y jóvenes. Pero otros aspectos, más relacionados con los temas pedagógicos, fueron motivo de polémica desde su aparición. El más criticado por amplios sectores del profesorado fue el adscribir las prescripciones curriculares y la orientación general de la acción didáctica a determinadas corrientes de la psicología educativa. Este hecho, que supuso confundir una reforma política, con evidentes consecuencias sociales, con la aplicación, de modo prescriptivo, de modelos didácticos o sistemas psicopedagógicos, tuvo consecuencias negativas para la aceptación mayoritaria de la Reforma de una parte importante del profesorado. Se intentó ir más allá de la ordenación para intentar imponer estilos de enseñanza, de programación didáctica, de concepción del aprendizaje, etc., basándose en una supuesta autoridad pedagógica de la Administración. Un hecho insólito en la ordenación de los países democráticos avanzados, que dejan las decisiones sobre estas cuestiones para el ámbito profesional, el académico o el científico.
Una novedad importante que incorporó la LOGSE fue la concepción del nuevo sistema en la etapa de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) como un modelo no selectivo, ni competitivo. Se optó, y así figuraba en los textos ministeriales, por lo que se ha venido denominando en los tratados de políticas públicas de educación como «un modelo de educación comprensiva». De una manera, quizá algo simplista, se puede definir este concepto como un sistema que pretende enseñar las mismas cosas, con los mismos objetivos, a todos los alumnos, en las mismas clases. En este sentido, la ESO se conformó mucho más como una prolongación de la Educación Primaria (o Básica),que como un estudio con perfil propio y diferenciado de la etapa educativa anterior.